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Evaluación de riesgos basada en escenarios en el Piedemonte de Santiago: ruptura de la falla de San Ramón y riesgo a escala local

Noticias 05 May 2026

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Este proyecto Fondecyt, comenzó su primera etapa en 2025 y tiene como objetivo evaluar la respuesta de la infraestructura comunal de Peñalolén frente a una ruptura en la falla de San Ramón. En él, el equipo de investigadores, liderado por el profesor de la Facultad de Ingeniería de la UDD, Gabriel Candia, busca simular qué ocurriría si se genera una ruptura asociada a un terremoto significativo en la Falla de San Ramón y cómo responderían las estructuras, principalmente de albañilería. En esta entrevista a Gabriel Candia te contamos un adelanto. 

¿Qué es lo novedoso del estudio?

Una primera forma de estudiar la amenaza sísmica es analizar cómo se propaga el movimiento del suelo desde la falla hacia la comuna y el territorio. Este es un campo que ha sido ampliamente estudiado durante décadas y que se centra en caracterizar la intensidad del movimiento sísmico. Dicho parámetro constituye un insumo fundamental para el diseño estructural, ya que las estructuras se diseñan para resistir o absorber determinados niveles de demanda sísmica, por ejemplo, aceleraciones del suelo. 

Pero la Falla de San Ramón tiene la capacidad de expresarse en superficie; es decir, una eventual ruptura puede propagarse hasta la superficie. Por ejemplo, un terremoto inverso de magnitud 6.5 podría generar un escalón topográfico de hasta 1 metro asociado al desplazamiento vertical de la falla. La principal diferencia respecto de los terremotos de subducción es que, en este caso, la deformación alcanza directamente la superficie y puede afectar de manera localizada a las estructuras emplazadas sobre o cerca de la traza de falla. En los eventos de subducción, en cambio, la ruptura ocurre a grandes profundidades, por lo que ese desplazamiento no se manifiesta directamente en la superficie.

¿Cuánto se ha estudiado la falla de San Ramón?

El fenómeno de ruptura superficial asociada a fallas corticales ha sido poco estudiado en el contexto sísmico chileno. Una de las principales razones es la escasa actividad sísmica reciente de este tipo de estructuras: son fallas con periodos de retorno muy largos, que no han generado terremotos importantes en tiempos históricos recientes o incluso en varios siglos. Como consecuencia, el impacto que este tipo de eventos podría tener sobre infraestructura, edificaciones y redes urbanas ha recibido comparativamente poca atención. 

Una componente particularmente relevante de este estudio es el efecto que tienen los depósitos de suelo sobre la propagación de la ruptura superficial. El desplazamiento ocurre originalmente en roca, entre bloques de corteza asociados a la falla. Sin embargo, desde los últimos eventos sísmicos se han acumulado espesores importantes de sedimentos transportados por los ríos de Chile Central, formando capas de suelo que en algunos sectores pueden alcanzar decenas o incluso cientos de metros de espesor sobre la roca.

Si la ruptura ocurriera directamente en roca aflorante, el desplazamiento se manifestaría en superficie como un escalón muy definido. En una estructura apoyada a ambos lados de la falla, esto podría traducirse en desplazamientos diferenciales importantes entre fundaciones. Pero la presencia de estos depósitos de suelo modifica ese comportamiento: los sedimentos tienden a distribuir y amortiguar parte de la deformación, reduciendo la magnitud de los desplazamientos relativos que finalmente alcanzan la superficie.

¿Hasta qué zona nos deberíamos preocupar? 

Estamos haciendo simulaciones numéricas en donde construimos modelos de elementos finitos y simulamos la propagación de esta ruptura por los depósitos aluviales de Santiago, con el objetivo de conocer cuál es la magnitud de las deformaciones superficiales y hasta qué distancia se propagan respecto de la traza superficial. Eso nos permite responder preguntas que son bien prácticas. Porque esto no es solamente un interés científico, sino que nos permite apoyar al desarrollo de herramientas de planificación.

¿Cómo se proyectarán en el estudio los daños o efectos económicos que pueda producir la ruptura de esta falla?

El objetivo es estimar pérdidas considerando simultáneamente dos efectos: la aceleración del suelo y las deformaciones permanentes del terreno generadas por la ruptura. Para ello, estamos desarrollando modelos que permitan evaluar cómo el asentamiento diferencial entre apoyos puede incrementar el nivel de daño estructural y, por lo tanto, las pérdidas económicas asociadas.

Como parte del estudio, se está construyendo un modelo detallado de exposición para la comuna de Peñalolén, incorporando edificaciones residenciales, infraestructura crítica, hospitales, colegios, CESFAM, cuarteles de bomberos y otras instalaciones relevantes. Además, se están caracterizando costos de reposición y funciones de fragilidad, con el fin de estimar daños y pérdidas frente a distintos escenarios de ruptura de la Falla de San Ramón.

¿Hay algo que se puede hacer sobre las que ya están construidas? ¿o solo podemos pensar en la planificación a futuro?

Son dos dimensiones distintas del problema. La primera tiene que ver con la infraestructura existente. En general, mientras una estructura cumpla con la normativa vigente, sus propietarios no están obligados a intervenirla. Sin embargo, dependiendo del nivel de riesgo que se esté dispuesto a aceptar, sí existen alternativas de reforzamiento o retrofit orientadas a mejorar la capacidad de una estructura para acomodar deformaciones permanentes del terreno. En muchos casos, especialmente en edificaciones habitacionales, este tipo de intervenciones no suele realizarse y el riesgo simplemente es asumido por la sociedad o transferido mediante seguros.

El escenario cambia cuando se trata de infraestructura crítica o líneas vitales que no pueden interrumpir su operación frente a un evento de este tipo. Sistemas de abastecimiento de agua, viaductos, redes de transporte o instalaciones estratégicas requieren un nivel de desempeño mucho más exigente. En esos casos, estudios como este pueden ayudar a anticipar cuáles serían los efectos de una ruptura superficial y qué medidas de mitigación o diseño deberían considerarse. La segunda dimensión corresponde a la planificación futura. Si logramos identificar qué zonas tienen potencial de experimentar deformaciones importantes, esa información puede incorporarse en normas de diseño, instrumentos de planificación territorial y criterios de urbanización para sectores que aún no han sido desarrollados.

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Equipo de investigadores

Este proyecto Fondecyt finaliza el segundo semestre de 2028, y consta de cuatro módulos científicos: desarrollo de escenarios de deformación del terreno y movimiento del terreno; creación de un modelo de exposición unificado a escala municipal, que identifique las instalaciones situadas en el escarpe de la falla y en sus inmediaciones (las más vulnerables a una ruptura superficial); cartografiar las pérdidas económicas y desarrollar un parámetro de riesgo agregado; y difusión de resultados científicos y divulgación. El equipo está conformado dos investigadores y alumnos de postgrado: 

  • Gabriel Candia (Investigador Principal, Ph.D), Académico e investigador en la Universidad del Desarrollo e Investigador Asociado en FONDAP CIGIDEN R+.
  • Pablo Parra (Co-investigador, Ph.D), Académico e investigador en la Universidad Adolfo Ibáñez. 
  • Gabriela Rivera (Alumna de Ing. Civil UDD), Marcos Guerra (alumno M.Sc Ingeniería UDD), Francisca Saavedra y Pedro Reyes (M.Sc. Universidad Adolfo Ibánez)



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